<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d11831251\x26blogName\x3d%C2%A1No+me+digas,+Teodoro!\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://nomedigasteodoro.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_VE\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://nomedigasteodoro.blogspot.com/\x26vt\x3d7523599125756527251', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>
¡No me digas, Teodoro!
Una bitácora dirigida a desentrañar si los editoriales de Teodoro Petkoff en el diario TalCual son de una forzada objetividad, de un cinismo descarado o sencillamente son una guachafita

martes, mayo 03, 2005

La "otra" izquierda
Aprovechando que Teodoro Petkoff está dedicando varios y muy buenos editoriales a la situación actual del país, voy a comentar algunos artículos publicados en TalCual antes de la creación de esta bitácora. Este tratará sobre uno de los Temas Teodorianos más queridos por nuestro editorialista: "La" izquierda, es decir, "la que es", no confundir con "otras" izquierdas que, aunque coinciden en los fines, difieren en los métodos. Sobretodo no tengamos el mal gusto de relacionar los "productos" de esas "otras" izquierdas con "la" izquierda. En fin, avancemos.



Tabaré Vásquez asumió ayer la presidencia de Uruguay. Corona así el Frente Amplio, variopinta coalición de izquierda, una larga y esforzada lucha de 34 años, que la llevó desde la clandestinidad bajo la dictadura militar -a cuya derrota mucho contribuyó- hasta la formidable victoria electoral que le ha dado no sólo la presidencia del país sino el control del parlamento.


"Variopinta coalición de izquierda". Ex integrantes de los dos partidos tradicionales (Partido Nacional y Partido Colorado), socialistas marxistas, comunistas, ex guerrilleros tupamaros. En resumen un "Polo Patriótico" uruguayo, pues. Imagínense los favores que tiene que pagar y a quienes.



Marca este episodio un momento más del copernicano viraje hacia la izquierda que se viene dando en Latinoamérica desde hace pocos años.


Es decir, ¿que antes creíamos que la izquierda giraba alrededor de * y ahora descubrimos que es que * gira alrededor de la izquierda? Metáforas así siempre me han fregado.



Después de décadas de dictaduras militares y democracias populistas, que dejaron un legado de degradación institucional, corrupción y un crecimiento económico precario y contradictorio, que produjo las sociedades más desiguales del planeta, y a lo cual se añadió el fracaso de las reformas de signo neoliberal (más que todo porque, terminaron siendo una variante igualmente corrompida e institucionalmente envilecida de las experiencias anteriores), los pueblos del continente han colocado sus esperanzas en el otro lado del espectro político, el izquierdo.


Y aquí me entero que las "democracias populistas" no eran de izquierda. Es decir, por limitarnos al caso venezolano, que los partidos socialcristiano COPEI y socialdemócrata AD no son de izquierda ni socialistas. No importan que hayan aplicado todas las recetas socialistas fracasadas del mundo, enterémonos, no son "izquierda".



Sin embargo, la izquierda, como la derecha, posee diversos matices.


¡Aaaah!



Grosso modo, tenemos dos izquierdas en el continente. Cada una, internamente también con no pocas particularidades específicas y diferentes entre sí.


La cosa se pone buena.



Una de las dos grandes tonalidades de la izquierda, que vive la tensión permanente entre el compromiso ideológico y el sentido práctico y pragmático a que obliga el realismo político, duramente aprendido de las lecciones de los fracasos de la estrategia armada de los 60, 70 y 80 así como de las frustrantes experiencias de los gobiernos de Allende en Chile y del sandinismo en Nicaragua, es la que hoy tiene como exponentes principales a los gobiernos de Lula, Lagos, Kirchner, ahora Vásquez y, con un perfil más bajo y todavía más hacia el centro que los anteriores, a los gobiernos de Leonel Fernández en Santo Domingo y de Martín Torrijos en Panamá. Habría que incluir en este grupo también al gobierno de Guyana.


Una de las izquierdas "vive la tensión permanente entre el compromiso ideológico y el sentido práctico y pragmático", pero nos queda la duda de hacia dónde se resuelve dicha tensión. Mezclar a Ricardo Lagos, ignacio "Lula" da Silva, "ex" radicales con el justicialista Kirchner y los "centristas" Fernández y Torrijos poco aclara. Aún más cuando tenemos la gran ausencia: Chávez. ¿Ahora resulta que Cávez no es "izquierda"? Poco importa que los otros presidentes de "izquierda" se sientan hermanados con Chávez, éste no figura en el cuadro. Esto nos lo "aclara" el editorialista más adelante.



Al otro lado de éstos pueden ubicarse las posturas de Fidel Castro y de Hugo Chávez. No obstante, aunque entre estos dos personajes y los movimientos políticos que los sustentan también se dan importantes diferencias y sería un error equipararlos, constituyen un emblema latinoamericano de esa izquierda decadente y anacrónica en sus concepciones, asociada a una cierta nostalgia del turbio y siniestro esplendor del modelo soviético.


Aquí el asunto se empieza a poner peliagudo porque se monta en una muy delgada línea de separación entre las dos izquierdas. No importa cuanto la "izquierda que es" se separe de la "que no es". Le debe mucho de su triunfo y su estabilidad a las alas "radicales" y debe pagarles por sus servicios. Por ejemplo, uno de los primeros actos de Tabaré Vázquez fue restablecer relaciones con Cuba a las dos horas de tomar posesión del cargo. O en clara demostración del más rancio cepalismo planea estatizar las aguas, aunque luego trata de aplacar la espantada "eximiendo" a algunas empresas de la expropiación.



Y en medio de esta irresponsabilidad de pagar a sus colaboradores radicales, ¿deben estos presidentes, cuya meta es mantenerse en el poder, ir en contra de sus socios? ¿Dónde está el límite que no están dispuestos a cruzar? Cuando sus políticas populistas no produzcan el resultado esperado y el electorado se les voltee, ¿seguirán adelante o cederán cada vez más terreno al radicalismo para mantener su imagen y sus puestos?



El continente que viró hacia la izquierda se debate entre ambos polos y cada uno de ellos, a su vez, posee a lo interno la misma contradicción, en mayor o menor grado. Esa polémica, a ratos ruidosa pero por lo general asordinada, va a ser zanjada, sin duda, por el desempeño de sus respectivos representantes y en este sentido todo indica que la tendencia apunta al éxito de la izquierda práctica, que sin la estridencia radicaloide de la otra, comprende que el cambio social pasa por el crecimiento económico y por el fortalecimiento de la democracia.


Aquí los buenos deseos y las vanas esperanzas pretenden zanjar el dilema a favor del bueno de la película. Porque no sabamos cómo el crecimiento económico se producirá por la enésima reedición del cepalismo ni cómo la democracia se fortalecerá debilitando los derechos de los ciudadanos.



Aunque el sex appeal romántico y los chorros de adrenalina que provoca la versión castro-chavista de la izquierda encuentra eco en algunos países donde la izquierda parece lista para acceder al poder (Nicaragua, El Salvador, Bolivia), sus experiencias concretas no son nada estimulantes: de un lado, el país arruinado y totalitario que es Cuba, y del otro, la confusa ?revolución bolivariana?. En todo caso, Latinoamérica está alumbrando un nuevo capítulo de su historia, ya no determinado por las contingencias de la Guerra Fría sino a partir de sus propias circunstancias y de su largo y torturado devenir.


Pues Cuba ha estado arruinado y ha sido totalitario por décadas sin que haya decaído para nada su fama y hasta hoy sido siendo el ejemplo del "mar de la felicidad" hacia donde debemos dirigirnos. ¿Qué otra cosa indica sino tanto respaldo de la "izquierda" latinoamericana al régimen cubano? Todos estos presidentes democráticos de "izquierda" restablecen o establecen relaciones con Cuba sin contraparte. Ellos democráticamente dan y Castro democráticamente aplasta al pueblo cubano; ellos siguen dando y Castro sigue aplastando. Conclusión: Cuba es tan buena que no hay que tocarla. ¿Confusa ?revolución bolivariana?? Quizá, pero estos presidentes están clarísimos, mientras puedan hacer negocios con la "confusa revolución" todos sus principios democráticos socialistas de justicia, libertad y solidaridad reposan en el recuerdo porque no se les ve por ningún lado.

Descarga de Klaus Meyer a las 3:08 p. m.

1 Retruques:

Anonymous Yo también dijo...

Hola Klaus
No he captado del todo tu enfoque petkoffniano, por lo que no puedo comentarte sobre el fondo. Pero sí sobre la forma y lo inicial : ¡Fantástico!
El diseño espejo de tu No me digas, Teo, es genial. El slogan o subtítulo general, es más genial aún. Yo comprato tu duda.
Y la idea de poner en la picota al "Dr. Ubicuo" (que está en todas partes - léase posiciones - y ninguna) viene a llenar un gran vacío. Te felicito. Además, si es que no eres escuálido fajado e irracional, entonces tienes bo-luntad de enfrentarte a quien está más allá del bien y del mal, siempre. ¡Es increíble!
En fin, ¡Felicitaciones!

3:26 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home


© Copyright 2005. NmdTeo. Todos los derechos reservados